Al llegar
a El Valle de Antón, de inmediato se dará cuenta que
se trata de un pueblo que descansa sobre el cráter de un volcán
milenario. Sin duda, los vestigios de estos componentes volcánicos
se pueden apreciar en la riqueza de los nutrientes de la tierra y
en la existencia de pozos termales a los que a diario decenas de turistas
visitan con la intención de someterse a los baños curativos
de esta tibias aguas.
Yojanel
Subasti, es guía en los pozos termales desde hace cuatro años,
según él los visitantes prefieren este lugar para efectuarse
tratamientos para dolores artríticos, reumáticos y afecciones
de la piel. La arcilla es sacada de los pozos y aplicada a las personas
para sanar sus dolencias. También poseen un lodo especial para
hacer limpiezas profundas en el rostro.
El agua
termal y el lodo que se extrae de ella, contienen sodio, potasio,
magnesio, calcio, bicarbonato, sulfato, boro, cloruro, flúor
y sílica. Estos elementos ayudan a relajar los músculos
y el sistema nervioso, además de sus propiedades curativas
para la piel en general.
Durante
todo el año, este centro recibe a una cantidad significativa
de visitantes tanto nacionales como extranjeros.
"Los
fines de semana llegan especialmente colombianos, estadounidenses
y franceses", afirmó Subasti.
Anualmente,
los pozos termales reciben cerca de dos mil visitantes. El lugar es
administrado por el Grupo Cívico Pro Mejoras de El Valle.
El
recorrido
Cuando las personas llegan al sitio, el recorrido inicia frente a
dos vasijas, que contienen arcilla tanto para dolores artríticos,
como para efectuarse faciales. Ahí, los turistas pueden aplicarse
este lodo en todo el cuerpo.
Al secarse,
las personas pasan a tinas de aguas termales en donde se retiran la
arcilla. Estos baños no deben demorar más de 45 minutos,
ya que pueden provocar mareos por los componentes químicos
del agua.
Formación
de los pozos termales
Las aguas de lluvias que llegan al suelo, se filtran aproximadamente
a 1,200 metros de profundidad y se alojan en un lugar llamado reservorio
o caldera. 40 kilómetros más abajo se encuentra la lava,
roca sólida en estado líquido que está a una
temperatura de 800 a 1,200 grados centígrados. Esto provoca
que las aguas lleguen a temperaturas extremas.
Cuando
el agua caliente sube, antes de llegar a la superficie se encuentra
con las aguas de lluvia que son frías, por ello llegan a los
pozos termales con una temperatura de 36 grados centígrados,
es decir en una escala casi corporal.
Curiosidades
El Valle de Antón es el volcán más grande de
Centroamérica no por altitud, sino por anchura, pues mide 6
kilómetros de largo por 5 kilómetros de ancho. Este
se encuentra a una altura de 580 metros sobre el nivel del mar.
Hace miles
de años cuando este volcán hizo erupción, colapsó,
creándose la forma semi redonda que actualmente se aprecia
en El Valle.