Durante
la década de los 20, se encontraron más de 500 especimenes
de fragmentos de cerámica lítica y megalitos enteros.
Pero, no
fue hasta 1986, cuando se realizó el primer estudio serio en
el área, en donde se excavaron dos elevaciones de tierra. Debajo
de éstas fue hallado un sitio de entierro.
Actualmente,
una de estas elevaciones está abierta al público. Ahí
se pueden apreciar dos tipos de entierros: el primario, en el que
se depositaba el cuerpo con sus pertenencias en la tierra, y el secundario,
en el que el cuerpo era dejado a la intemperie donde los animales
salvajes y de carroña sustraían las carnes de los esqueletos.
Luego, los restos eran introducidos dentro de urnas funerales.
De acuerdo
a Reinaldo Ossa, guía arqueológico del sitio, no se
trataba de entierros de caciques, sino de personas de clase media.
Es decir, artesanos o indígenas que dirigían grupos
de caza, pesca y agricultura.