El buen
clima de los próximos tres meses y medio crea la oportunidad
perfecta para visitar casi todos los rincones del Istmo, incluyendo
playas, montañas y pequeños pueblos que vibran con coloridas
ferias regionales. He aquí algunas de nuestras recomendaciones:
Bocas
del Toro: Las playas, formaciones coralinas y el ambiente
apacible de sus poblaciones de corte caribeño han transformado
a esta provincia, conocida anteriormente sólo por sus plátanos,
en el destino más “caliente” de Panamá.
Está a sólo una hora de la ciudad capital por avión.
Visite los Cayos Zapatilla, la Isla Carenero y el Parque Marino Bastimentos.
Coclé:
La “Tierra de la Sal y el Azucar” tiene mucho que ofrecer
a los visitantes. Si todo permanece constante, bien podría
convertirse en la rival de Bocas del Toro en un par de años.
Escondida entre sus frescas montañas está la comunidad
turística de El Valle, que ofrece refrescantes cascadas, senderos
naturales, aventuras ecoturísticas un parque zoológico
y un número de pequeños hoteles.
La costa
de la provincia, sin embargo, no se queda atrás. La playa Santa
Clara es popular entre los panameños, y la cercana playa de
Farallón es muy vi-sitada por turistas extranjeros, gracias
a los nuevos hoteles de playa que operan en el área. La provincia
también cuenta con pintorescas poblaciones que recuerdan nuestro
pasado hispánico. En el pueblo de La Pintada, los visitantes
pueden adquirir los típicos sombreros pintaos, pieza integral
de nuestro folklore. La ciudad de Natá de los Caballeros, por
otro lado, cuenta con una de las iglesias más antiguas del
continente.
Coclé
es accesible a través de la Carretera Interamericana.
Colón:
Enero es la temporada del surf en la región conocida como “Costa
Arriba” de Colón, pero espere mucho más que olas.
El verano es el mejor tiempo de apreciar los bailes de los Congos,
agrupaciones conformadas por descendientes de esclavos africanos,
que combinan los ritmos de sus ancestros con los de los conquistadores
españoles para crear vivas, y a veces, jocosas presentaciones,
especialmente en las comunidades costeras de Portobelo, La Guaira
e Isla Grande.
La ciudad
de Colón, cabecera de la provincia, celebra su feria anual
al final de la temporada seca (mar 29- abril 8), pero el resto del
verano es ideal para ir de compras en la Zona Libre de Colón,
el segundo emporio libre de impuestos más grande del mundo.
Los visitantes pueden viajar a Colón por medio de los trenes
de la Panama Canal Railway Company y por la Carretera Transístmica.
Chiriquí:
Paradójicamente, los meses de verano en Panamá coinciden
con la época más fría en las tierras altas chiricanas,
con temperaturas que bajan hasta los cinco o seis grados celsius en
algunas localidades. El pintoresco pueblo de Boquete, la “Tierra
de la Eterna Primavera”, realiza el festival floral más
grande de Centroamérica (enero 13-22). En las planicies del
sur, las ciudades de David y Bugaba celebran sus populares ferias
a mediados de marzo y a finales de enero, respectivamente. La Playa
de Las Lajas es la más visitada de la provincia. Chiriquí
se encuentra a seis horas en automóvil de la ciudad capital.
Darién:
El potencial ecoturístico de la provincia es enorme, pero los
amantes de la pesca pasarán la experiencia de sus vidas en
el Tropic Star Lodge de Bahía Piñas, uno de los resorts
de pesca más exclusivos del mundo.