La provincia
de Chiriquí está celebrando "en grande" este
mes. Después de todo, es su sesquicentenario. De acuerdo a
una tradición local, la commemoración del aniversario
de la provincia se concentra en un distrito distinto cada año.
En el 2006, la "gran fiesta" se realizará en Boquete,
que ha preparado una larga serie de eventos, entre los cuales destacan
desfiles, espectáculos folklóricos, conciertos y fiestas
bailables.
Habrán
actividades en cada uno de los corregimientos (cantones distritales)
de la población todas las semanas, empezando con el corregimiento
de Caldera (5-8 de mayo), seguido por Los Jaramillos, Los Naranjos,
Palmira y el centro de la ciudad: el Bajo Boquete, que ofrecerá
el clímax de las festividades hacia fin de mes.
Boquete,
que en pasado fue una apartada comunidad montañera sin mucho
que ofrecer, se ha convertido en un destino de moda en los últimos
años. Con el establecimiento de Valle Escondido, la primera
comunidad exclusivamente diseñada para jubilados extranjeros
hace cinco años, la población se ha convertido en el
centro de un auge de bienes raíces que atrae a cientos de "expats"
(residentes extranjeros) y jubilados de Norteamérica y Europa.
Los proyectos residenciales para extranjeros se construyen por doquier
en esta ciudad, considerada "una de las mejores para jubilados
estadounidenses en todo el mundo", según la revista International
Living.
El
valle donde se levanta el actual Boquete era habitado primordialmente
por los grupos indígenas Gnobe-Buglé hasta mediados
del s. XIX, cuando oleadas de inmigrantes europeos lo habitaron para
realizar actividades agrícolas. Considerada una de las ciudades
más jóvenes del país, Boquete se convirtió
oficialmente en distrito en 1911. Desde entonces, la población
ha sido uno de los puntos de descanso favoritos de los panameños
debido a su excelente clima primaveral todo el año. El actual
flujo de residentes y visitantes extranjeros ha resultado en la construcción
de nuevos hoteles, restaurantes e instalaciones recreativas, muchos
de los cuales son propiedad de los nuevos residentes. El crecimiento
de Boquete ha dado origen a un interesante fenómeno cultural,
mientras los nuevos boqueteños tratan de comunicarse en español
con la población nativa –todo esto en medio de lo que
se ha convertido en una pequeña versión de las "Naciones
Unidas".