Aunque
los panameños se encuentran un poco tristes debido a que su
equipo nacional no participará del Mundial de Fútbol
2006 en Alemania, prácticamente todo ojo en el istmo se mantendrá
fijo frente al televisor durante el torneo, que se realizará
entre el 9 de junio al 9 de julio.
A diferencia
de la mayoría de países latinoamericanos, donde el fútbol
es casi una religión, Panamá fue, hasta fechas recientes,
un país más apegado al béisbol, un hecho relacionado
con la relación especial que mantuvo el país con Estados
Unidos hasta 1999. Las cosas empezaron a cambiar durante los últimos
cinco años cuando, tras una serie de victorias regionales,
el potencial de la selección nacional empezó a ser considerado
por expertos internacionales.
Hasta
el día en que la "Marea Roja" pueda jugar en un Mundial
(esperemos que en el 2010), al menos en lo concerniente al fútbol,
los istmeños continuarán siendo leales a los países
de origen de sus antepasados –un producto de la rica diversidad
cultural de Panamá.
Los panameños,
quienes están lejos de exhibir los niveles de fanatismo que
se observan en otros países, gustan de ver el mundial en compañía
de visitantes en selectos restaurantes y bares deportivos.