Un viaje
de entre hora y media y dos horas sobre el Río Chagres abordo
de una piragua motorizada es lo que separa al bullicio del siglo XXI
de un estilo de vida que no ha cambiado mucho en los últimos
500 años.
Escondida
en el espeso verdor del Parque Nacional Chagres, el pequeño
pueblo de Emberá Drúa y sus residentes están
haciendo que, cada vez más, los visitantes del norte realicen
un fascinante viaje a través del tiempo.
A simple
vista, la cultura de este grupo indígena, que emigró
a Panamá de Sudamérica al mismo tiempo en que los conquistadores
españoles pisaron estas tierras por primera vez, podría
parecer algo primitiva para el visitante promedio. Mientras que los
hombres y niños usan taparrabos, el atuendo diario de las mujeres
y niñas consiste en vistosas faldas multicolores, pintura corporal
sobre sus pechos desnudos, un collar hecho de monedas y una corona
de flores. Un contacto más cercano brinda una perspectiva más
completa: teléfonos celulares, niños que estudian historia
geografía mundial en las escuelas, y un comité de turismo
que le hará sentir como en casa.