El
pueblo de Parita quizás no figure en la lista de los principales
atractivos turísticos de la península de Azuero, pero
alberga muchos puntos de interés para los amantes de la historia.
Se trata nada menos del asentamiento hispánico más antiguo
de la península, y su simpático centro no ha cambiado
mucho desde los días de los conquistadores españoles.
Según
el profesor Jesse Diez, experto en geografía e historia, Parita
fue fundada hacia finales del s. XVII por Gonzalo de Badajoz, luego
de la derrota de París, poderoso cacique indígena quien
había frustrado los planes de los conquistadores en su primer
intento. Los europeos pronto establecieron un sistema de "encomiendas",
en el que los españoles recibían, junto con las tierras,
a un grupo de indígenas encargados de labores de labranza.
Los conquistadores y los conquistados poco a poco se fueron mezclando
a través de los siglos, produciendo la moderna población
mestiza de la región.
Uno de
los principales legados de aquellos tiempos puede ser encontrado en
la iglesia de la comunidad, cuyos altares datan de los s. XVII y XVIII.
La iglesia también cuenta con el registro público más
antiguo de la República, conteniendo el historial de los ancestros
de los actuales pariteños, quienes suman unos 8,000 habitantes.
Parita
se encuentra a poca distancia del Parque Nacional Sarigua, el punto
más seco del país, un extraño desierto tropical
formado de las albinas del Pacífico hace miles de años.
Parita
se encuentra a unas tres horas y media de la ciudad capital. Un excelente
servicio de autobuses lo podrá trasladar a Parita y a los principales
pueblos de la península, partiendo de la Gran Terminal de Transporte
de Albrook.