Encontrar
un buen bistec en la ciudad de Panamá resulta como jugar a
la ruleta en un casino...acepta el riesgo y espera que tu comida sea
un ganador. Debido a que casi todo el ganado vacuno panameño
es alimentado con pasto, la carne tiende a ser un poco dura. Sabrosa,
pero dura. Pero si usted no se resiste a un bistec, entonces tengo
el restaurante que usted necesita.
Los Años
Locos estuvo ubicado por once años justo detrás del
Hotel Caesar Park y era, tal como lo es ahora, el lugar de preferencia
para comer un buen bistec. Sin embargo, el restaurante se vio en la
necesidad de mudarse. Hace tres meses, abrieron un nuevo restaurante
en la Calle 74, a pocos metros de la Calle 50, en San Francisco, sólo
puede ser descrito como una creación sutilmente elegante. Su
extenso menú incluye excelentes platillos italianos de aves
y mariscos... pero es el bistec lo que hace que la clientela regrese
una y otra vez.
De nacionalidad
argentina, su propietario, Rubén Vander Werf, se enorgullece
no sólo por la calidad de la comida, sino también por
su personal muy bien entrenado. El orgullo y el entretenimiento es
demostrado con el primer mordisco de carne a la parrilla, preparada
perfectamente al carbón.
Para iniciar
la velada, mi hambriento grupo de acompañantes pidió
un Pulpo al Carbón ($8.75), Carpacio de Carne ($8.75), Berenjena
en Escabeche ($3.50) y Cóctel de Camarones ($9.50). Es imporante
destacar que no me gustan los calamares...pero éste era al
carbón y era excelente. El Carpacio estaba perfectamente cortado
en tajadas, cubierto con queso parmesano fresco y delicioso. La berenjena
estuvo de lo mejor, al igual que la morcilla, una especie local de
salchicha. Pero es el sencillo cóctel de camarones lo que siempre
uso como mi primer indicio sobre el tipo de restaurante que estoy
visitando: ¿Sirven el camarón congelado y sin sabor
cuya única sazón proviene de la salsa del cóctel?...¿o
langostinos frescos y grandes llenos del sabor del océano?
En Los Años Locos, la respuesta afirmativa se da a la segunda
pregunta. Los otros aperitivos recibieron todos un grado de excelentes
al unísono.
Tuvimos
la oportunidad de probar tres sopas: Crema de Brócoli ($4.50),
Crema de Espinacas ($4.50) y Crema de Espárragos ($5.50). Las
tres capturaron el rico sabor de su respectiva base vegetal, aunque
el brócoli era demasiado intenso. Una dosis mayor de crema
y una cucharada de mantequilla la hubieran transformado. Pero este
pequeño detalle fue rápidamente olvidado al momento
en que llegaron los bistecs.

Un miembro
de nuestro grupo optó por pollo y ordenó un Filete de
Pechuga Pimienta ($11.00), una pieza grande y deshuesada cubierta
de salsa de pimienta negra. ¡Muy bueno! Entonces llegaron las
carnes rojas: Bife de Chorizo ($23.50), un grueso y jugoso New York
Steak ($25.00) y Colita de Cuadril ($21.75), cada uno preparado a
la parilla a la perfección y rebosantes de un suculento sabor
a carne.
Quizás
la mejor manera de describir lo bueno que son los bistecs en Los Años
Locos sea decir que la discusión de la mesa finalizó
una vez dimos el primer mordisco. Estábamos completamente enfocados
en aquellos gruesos cortes de carne perfectamente cocida al carbón.
Y debo decirles que fue el mejor bistec que he probado en Panamá
desde que me trasladé a este país, hace cuatro años.
Probamos
sólo un platillo italiano, un delicioso Gnochi 4 Quesos ($9.50)
que desapareció rápidamente. Y si el gnochi es un ejemplo
de lo que es el menú italiano, entonces debo regresar para
probar esa parte del menú también, aunque será
dificil no ordenar un bistec sabiendo lo que me espera.
Todos
los postres están uniformemente deliciosos, pero debemos mencionar
especialmente el Pie de Chocolate ($4.00) y el Pie de Limón
Gourmet ($3.50), ambos deliciosos representantes de sus respectivos
ingredientes.
Al despedirnos,
el Sr. Vander Werf cordialmente nos expresó su deseo de vernos
nuevamente...y yo espero pronto disfrutar del mejor bistec de Panamá.
Los Años Locos debe ser una parada obligada para el verdadero
amante las carnes.