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Lugares

 
 

Apostando por bistecs

–Usted sera un ganador en “Los Años Locos”

La fachada del nuevo “Los Años Locos” ahora a pocos metros de Calle 50.

Encontrar un buen bistec en la ciudad de Panamá resulta como jugar a la ruleta en un casino...acepta el riesgo y espera que tu comida sea un ganador. Debido a que casi todo el ganado vacuno panameño es alimentado con pasto, la carne tiende a ser un poco dura. Sabrosa, pero dura. Pero si usted no se resiste a un bistec, entonces tengo el restaurante que usted necesita.

Los Años Locos estuvo ubicado por once años justo detrás del Hotel Caesar Park y era, tal como lo es ahora, el lugar de preferencia para comer un buen bistec. Sin embargo, el restaurante se vio en la necesidad de mudarse. Hace tres meses, abrieron un nuevo restaurante en la Calle 74, a pocos metros de la Calle 50, en San Francisco, sólo puede ser descrito como una creación sutilmente elegante. Su extenso menú incluye excelentes platillos italianos de aves y mariscos... pero es el bistec lo que hace que la clientela regrese una y otra vez.

Los Años Locos

Reservaciones
226-6966/226-3996

Calificación:
Pobre
Bueno
Muy bueno
Excelente
Superior

De nacionalidad argentina, su propietario, Rubén Vander Werf, se enorgullece no sólo por la calidad de la comida, sino también por su personal muy bien entrenado. El orgullo y el entretenimiento es demostrado con el primer mordisco de carne a la parrilla, preparada perfectamente al carbón.

Para iniciar la velada, mi hambriento grupo de acompañantes pidió un Pulpo al Carbón ($8.75), Carpacio de Carne ($8.75), Berenjena en Escabeche ($3.50) y Cóctel de Camarones ($9.50). Es imporante destacar que no me gustan los calamares...pero éste era al carbón y era excelente. El Carpacio estaba perfectamente cortado en tajadas, cubierto con queso parmesano fresco y delicioso. La berenjena estuvo de lo mejor, al igual que la morcilla, una especie local de salchicha. Pero es el sencillo cóctel de camarones lo que siempre uso como mi primer indicio sobre el tipo de restaurante que estoy visitando: ¿Sirven el camarón congelado y sin sabor cuya única sazón proviene de la salsa del cóctel?...¿o langostinos frescos y grandes llenos del sabor del océano? En Los Años Locos, la respuesta afirmativa se da a la segunda pregunta. Los otros aperitivos recibieron todos un grado de excelentes al unísono.

Tuvimos la oportunidad de probar tres sopas: Crema de Brócoli ($4.50), Crema de Espinacas ($4.50) y Crema de Espárragos ($5.50). Las tres capturaron el rico sabor de su respectiva base vegetal, aunque el brócoli era demasiado intenso. Una dosis mayor de crema y una cucharada de mantequilla la hubieran transformado. Pero este pequeño detalle fue rápidamente olvidado al momento en que llegaron los bistecs.

Un miembro de nuestro grupo optó por pollo y ordenó un Filete de Pechuga Pimienta ($11.00), una pieza grande y deshuesada cubierta de salsa de pimienta negra. ¡Muy bueno! Entonces llegaron las carnes rojas: Bife de Chorizo ($23.50), un grueso y jugoso New York Steak ($25.00) y Colita de Cuadril ($21.75), cada uno preparado a la parilla a la perfección y rebosantes de un suculento sabor a carne.

Quizás la mejor manera de describir lo bueno que son los bistecs en Los Años Locos sea decir que la discusión de la mesa finalizó una vez dimos el primer mordisco. Estábamos completamente enfocados en aquellos gruesos cortes de carne perfectamente cocida al carbón. Y debo decirles que fue el mejor bistec que he probado en Panamá desde que me trasladé a este país, hace cuatro años.

Probamos sólo un platillo italiano, un delicioso Gnochi 4 Quesos ($9.50) que desapareció rápidamente. Y si el gnochi es un ejemplo de lo que es el menú italiano, entonces debo regresar para probar esa parte del menú también, aunque será dificil no ordenar un bistec sabiendo lo que me espera.

Todos los postres están uniformemente deliciosos, pero debemos mencionar especialmente el Pie de Chocolate ($4.00) y el Pie de Limón Gourmet ($3.50), ambos deliciosos representantes de sus respectivos ingredientes.

Al despedirnos, el Sr. Vander Werf cordialmente nos expresó su deseo de vernos nuevamente...y yo espero pronto disfrutar del mejor bistec de Panamá. Los Años Locos debe ser una parada obligada para el verdadero amante las carnes.

 
 
 

Puntos de interés:

El Puente de las Américas: un símbolo que desafía el tiempo

El puente, originalmente llamado “Puente Thatcher” en honor a un miembro de Panama Canal Company, reemplazó al Ferry Thatcher que hasta 1962 era la única forma de cruzar el Canal.

Por más de 40 años, los panameños veían al Puente de las Américas como una frontera cultural –la puerta divisoria entre la metrópolis y la pintoresca campiña occidental. Todo era visto en función de "ese" o "este lado del Puente", que era la única salida terrestre de la ciudad hacia el occidente del país. En la actualidad, cuando, por ejemplo, una caravana de autos conducidos por jóvenes panameños se dirige a las playas del Pacífico, algún miembro del grupo seguramente preguntará: ¿Por cuál puente nos vamos?

Mucho ha cambiado desde que el Puente Thatcher Ferry, que los panameños bautizaron luego como el "Puente de las Américas", abriera al tráfico motorizado el 12 de octubre de 1962. La ciudad de La Chorrera, en la ribera occidental, que en aquel entonces era ya parte del interior del país, es ahora parte del área metropolitana de la capital, gracias a su creciente número de zonas suburbanas. Las banderas de EE.UU. y Panamá, que antes ondeaban en la parte superior del arco, ya no están y el puente ya no es parte de la Carretera Interamericana, que ahora pasa por las vías que conducen al nuevo Puente Centenario.


El puente mide poco más de una milla de largo.

No obstante, una cosa permanecerá constante por décadas: el "Puente" continúa siendo uno de los símbolos más reconocidos, tanto del país como del Canal, y aún es utilizado por la mayor parte de los vehículos que se desplazan desde y hacia el interior del país.

Construido por el gobierno estadounidense con una inversión de 20 millones de dólares, este majestuoso puente mide 1,654 metros de largo. Su punto más alto se eleva a 117 metros sobre el nivel medio del mar, y su altura libre es de 61.3 pies en marea alta. Cuenta con amplias rampas de acceso a cada lado y un paso peatonal a cada lado.

Durante cuatro décadas, fue el único puente permanente sobre el Canal. En 2003, una empresa telefónica local donó un moderno y atractivo sistema de luces para el puente, en conmemoración al primer centenario de la República.

 
 



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VOL. 12 #19 -- Sept. 8 - 21, 2006