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Artículos Especiales

 
 

¡Saludos a la Madre Patria!

La hermosa Pollera panameña.
Foto: Lina Isaza (linaza.com)

El Visitante, el primer y único periódico turístico de la República de Panamá, ha cruzado el Atlántico para saludar a los participantes del "FITUR", que se celebrará en Madrid, España del 25 al 29 de enero.

Siendo esta una de las principales ferias turísticas del mundo, tomamos esta oportunidad para presentar a nuestros muy especiales lectores un pequeño vistazo de variedad cultural y turística que ofrece nuestro país. ¡Disfrutenlo!

 
 

Carnaval de Panamá:

Diseñadores de fantasías e ilusiones

Por Milagro Vallecillos

Eduardo Espino con una de sus creaciones.

El carnaval de Panamá es la festividad más importante del año, su popularidad es comparable con los famosos carnavales brasileños, tanto en participación y alegría, como en sus esplendorosos disfraces y alegóricas presentaciones folklóricas.

Se trata de una fiesta nacional de cuatro días y cinco noches, en la que sale a relucir la creatividad y talento de los diseñadores de disfraces, que hacen del acontecimiento un espectáculo de talla internacional.

Uno de estos diseñadores de trajes alegóricos es Eduardo Espino Amaya, oriundo de Las Tablas, en donde se celebra el carnaval más vistoso de todo Panamá.

Eduardo lleva 9 años dedicado a la confección de estos vestidos. Su prestigio ha trascendido fronteras, ya que sus confecciones han ganado premios internacionales, por ejemplo en el 2002 ganó el premio al mejor traje de fantasía en Tamaulipas, México. En Colombia obtuvo el tercer lugar en el concurso Miss Maja.

En Panamá ha ganado los primeros lugares en diferentes concursos. "Mi principal fuente de inspiración es la naturaleza, pero tomo en cuenta los rasgos de la reina que lucirá el vestido", detalló Eduardo Espino.

Aunque los carnavales se realizan en febrero o marzo, estos artistas trabajan todo el año, diseñando y confeccionando estos vestidos. "Hay noches enteras que no dormimos, preparando estos trajes", comentó.


El diseñador con uno de los disfraces.

El costo de un vestido depende de los materiales que se usen, hay algunos que cuestan 3 mil dólares o más.

Eduardo Espino ha participado también como diseñador de trajes de fantasía en el concurso Miss Panamá. "El tema del vestido que presenté en esa oportunidad fue: ‘Panamá paraíso tropical’, en el que destaqué la flora y la fauna marina panameña, como corales, peces y caballitos de mar", dijo.

El más famoso
El carnaval de Las Tablas, en la provincia de Los Santos, a 282 kilómetros de la ciudad de Panamá, se ha convertido en el más famoso del país, y en un verdadero espectáculo de fama internacional. Su prestigio obedece al lujo y belleza de los disfraces y carros alegóricos que exhiben las reinas.

El esplendor se toma las noches en el carnaval tableño, especialmente con las simpáticas rivalidades entre las "tunas" de Calle Arriba y Calle Abajo (seguidores de cada reina), quienes cantan tonadas folklóricas y bailan alrededor de los impresionantes y majestuosos carros.

Para este 2006, Las Tablas prepara el carnaval de mayor lujo, nunca antes presentado. "Habrá fastuosidad, alegría y esplendor", manifestó Espino, quien señaló que este año junto al diseñador Horacio Prado, confeccionará vestidos de gran vistosidad, usando materiales innovadores.

El presupuesto preparado para esta festividad implicará una inversión arriba de 400 mil dólares por tuna.

 
 

La Pollera

El vestido más bello del continente

La Pollera es el traje Nacional de Panamá.

Nació en la España del s. XVII, aunque pronto desarrolló una identidad propia –un reflejo de la mezcla de culturas de sus antepasados del Nuevo Mundo. A pesar de que sus orígenes fueron humildes, hoy bien pudiera encontrarse en el armario de una princesa. Les presentamos con orgullo a nuestra hermosa Pollera.

Por su corte y confección es un traje de inigualable atracción, de maliciosa coquetería e intensa feminidad. Las piezas más importantes son la camisa y el pollerón.

Con nuestra pollera de gala se luce una gran cantidad de joyas que hacen de este atuendo uno de los más costosos que se conocen.

Las artistas de la confección
Elia Vergara es una de las máximas representantes de la confección del hermoso traje típico de Panamá.

Ella posee su taller en Santo Domingo de Las Tablas, un pueblo ubicado en la Provincia de Los Santos a 282 kilómetros de la capital, en donde confecciona polleras para importantes eventos nacionales e internacionales. Su experiencia se remonta a más de dos décadas.


La Sra. Espinoza aprendió a confeccionar Polleras desde su niñez.

Ha vestido a reinas de belleza y a personalidades importantes de Panamá con este traje que cuesta varios miles de dólares. "Una pollera puede llegar a costar 4 mil dólares o más. El precio depende del tejido y los acabados en el bordado", manifestó la señora Vergara.

El traje se complementa con peinetas y cadenas de oro, deben ser 13 como mínimo. "Una empollerada puede llegar a portar en su cuerpo hasta 50 mil dólares en joyas y vestimenta", detalló la señora Vergara.

Para una panameña es un orgullo portar esta prenda, que muchos se han atrevido a asegurar que se trata del vestido típico más hermoso de este continente.

Un poco de historia...
En el pasado, la pollera se confeccionaba con hilo, holán y telas estampadas. Las primeras fueron bordadas, luego vinieron las polleras sombreadas, las marcadas y las últimas en llegar fueron las zurcidas.

Las transformaciones que se han registrado en la pollera se deben a las modificaciones que han implementado los artesanos. Hoy en día se confeccionan polleras multicolores, pero este detalle va acorde con el gusto de quien la viste.

Los principales lugares en donde se confecciona son Las Tablas, Guararé, Santo Domingo y San José.

 
 
 

Willy Diggelmann

El chef suizo que encontró el éxito
en Panamá

Llegó el 30 de diciembre de 1976 a Panamá, como turista, y ahora es uno de los empresarios más exitosos en el área de restaurantes.

Está casado con una panameña que conoció en Suiza, y tiene dos hijas, quienes también están involucradas en el mundo de la gastronomía.

Este chef se ha convertido en una personalidad respetada en el país por sus exquisitos platillos, que combinan la gastronomía europea y la panameña. Le fascina Panamá por la variedad de mariscos y la calidad de éstos.

"Para mí, el reto más grande fue fusionar los ingredientes panameños con la gastronomía europea. Pero logramos hacer excelentes combinaciones utilizando salsas como la de maracuyá, y otras frutas tropicales que han convertido estos platillos en delicias muy apreciadas por nuestros clientes", comentó el chef.

Willy Diggelmann lleva 23 años con su restaurante Chalet Suizo, y durante estas dos décadas ha sido reconocido con premios de parte de Le Cordon Bleu y Club Gourmet, entre otros.


El Chef Willy muestra, orgulloso, uno de sus muchos premios.

Recientemente, recibió un premio internacional por su cava de vinos. Fue premiado por una prestigiosa revista de Nueva York. "Chalet Suizo ha sido el único restaurante en toda Centroamérica en haber recibido esta distinción", afirmó el chef.

Su prestigio, lo ha llevado a abrir otros restaurantes. En la actualidad es propietario de Pomodoro (comida italiana) en donde se muestran 120 formas de comer pastas; y restaurante 1985, cien por ciento francés.

Hace cinco años abrió "Wine Bar", el primer bar de vinos en Panamá, en donde se disfrutan pastas, quesos, fiambres, y por supuesto una variedad de más de 200 tipos de vinos.

También hace dos meses abrió una sucursal de Wine Bar en la Calzada de Amador, en donde en poco tiempo ha recibido una buena respuesta de parte de los clientes.

Sin duda, Willy Diggelmann es uno de los extranjeros que refleja en su vida exitosa, que Panamá es un país de oportunidades para quienes se integran con su talento y visión a esta tierra del crisol de razas.

 
 
 

Aparece el FOB más completo de la historia

La versión más reciente de FOB Zona Libre de Colón ya está en la calle, y es más gruesa que nunca. La guía más completa de productos y servicios de la Zona Libre de Colón, el nuevo FOB (23ra edición) presenta 464 páginas a todo color, con información de utilidad sobre cómo vistar y hacer negocios en la zona de libre comercio más grande del hemisferio, y sobre los beneficios que obtienen sus clientes. FOB también incluye listados completos de empresas, productos, marcas, un índice de anunciantes y un glosario, al igual que una sección de catálogo muy organizada, con productos que van desde zapatos y sandalias hasta piezas para barcos y automóviles.

Publicado anualmente por Focus Publications (Int.) S.A. --la casa editora de El Visitante y la guía turística Focus on Panama-- FOB es editado anualmente en un volumen bilingue (inglés/español), y es distribuido en hoteles, aeropuertos, las oficinas administrativas de la Zona Libre, empresas usuarias, oficinas gubernamentales y entidades comerciales en todo el país, y en embajadas y consulados panameños.

Si desea obtener una copia o busca más información, llame al (507) 225-6638 o visite la página www.colonfreezone.com

 
 

El Jazz tiene sangre panameña

La historia de Luis Russell

Para muchos operadores de turismo locales, la provincia de Bocas del Toro, situada en la región noroccidental del país, es una meca turística que hoy atrae a un creciente número de turístas y amantes de lo ecológico. Sin embargo, lo que la mayoría de ellos ignora es que el mismo conjunto de hermosas playas y bosques tropicales es el lugar de nacimiento de uno de más grandes personajes del jazz universal: Luis Russell.

Nacido hace 103 años, Russell no fue un mero intérprete del jazz. Es considerado uno de los "padres fundadores" del mencionado género internacional, cuyo talento quizás sobrepasó al del conocido icono norteamericano Louis Armstrong.


Luis Russell.

Los inicios
La estricta sociedad victoriana, la especial mezcla cultural de Bocas del Toro y el comercio bananero que existe entre la provincia y Estados Unidos y Europa no sólo tuvieron un impacto profundo en la persona de Russell, sino también en su legado musical.

Contrario al carácter de pueblo soporífero que adquirió más entrado el siglo XX, Bocas exhibió, a principios de la pasada centuria, un ambiente más cosmopolita que el de la ciudad de Panamá. En aquel entonces, existía en la ciudad de Bocas una media docena de consulados siendo un activo puerto desde el cual se embarcaban grandes cantidades de banano hacia Estados Unidos y Europa. El inglés, más que en la actualidad, era el idioma de preferencia en la región. Interesantemente, la población multicultural de la provincia exhibía una fuerte inclinación hacia lo extranjero. De hecho, la música clásica era más popular que el tamborito panameño.

Luis Russell nació el 6 de agosto de 1902. Era el hijo de el "Teacher" (maestro) Russell, reconocido educador de origen jamaiquino, y de Edith Machore, la hija de un capitán de barco de la United Fruit Company. Las primeras notas del pequeño Luis, tocadas en el violín y el piano, fueron melodías clásicas. Las mismas fueron enseñadas por su padre, quien también fue organista de iglesia, y por su madre, educada en Nueva Orleans. No obstante, según relata el Sr. Ernesto Crouch, quien ha estudiado la vida de Russell extensamente, el joven músico fue introducido a la música vernacular por un tío materno.

Educado con toda la rigidez de la época, Luis Russell, ya en su adolescencia, fue conocido por su gran disciplina en sus presentaciones en eventos y fiestas locales. Debido a sus dotes de director, recibió el apodo de "el mayor", por parte de sus compañeros.

Por circustancias aún desconocidas, Russell se trasladó junto a su madre a la ciudad de Colón alrededor del año 1916. Ese mismo año la familia adquirió un boleto de lotería -popular afición panameña-y con suerte ganó el primer premio: US$3,000, una cifra astronómica en aquel entonces.

A los 16 años, Russell se encontraba abordo de un vapor rumbo a Nueva Orleans. A su llegada, se hizo amigo del pianista de la orquesta de Armand Piron quien, se convierte en su mentor. Poco después, Luis Russell empezó a ser considerado un "pequeño genio" por la élite musical de Louisiana.

De pianista a director de banda
El jazz aún se encontraba en su infancia cuando Russell llega por primera vez a Estados Unidos. Russell ya era una de las estrellas claves del movimiento en los años 1920.

Era único en su clase -dijo Crouch. En aquel entonces, los músicos eran estadounidenses o franceses. No existía el Latin Jazz".

Russell fue el promotor de un número de cambios significativos en el jazz primitivo, primero incrementando el tamaño de la banda promedio, de cinco a ocho miembros, y luego, introduciendo la guitarra y una sección de saxofones más grande.

En 1927, Russell ingresó a la Orquesta de King Oliver, la figura central del jazz en aquellos días. La orquesta, que también sirvió de plataforma para el lanzamiento de Louis Armstrong, fue transformada substancialmente cuando Russell se hace cargo de la dirección en 1928. El director y pianista panameño revivió las formas primitivas del "Estilo de Nueva Orleans"de los años 1910s, cuya característica principal era el uso de una menor variedad de instrumentos, tales como clarinetes, cornetas, trombones, banjos y el piano.

El año 1930 puede ser considerado el pináculo de la carrera de Russell, cuando viajó extensivamente por todo Estados Unidos promocionando, a la vez, una gran producción de discos.

Panamá siempre estuvo en la mente éste hijo de Bocas del Toro. Aunque rara vez visitó el Istmo durante este período, al menos cinco de sus grabaciones llevaron, de una manera u otra, el nombre de su país natal (algunas fuentes afirman que Russell visitó Bocas del Toro a principios de los ´50s, aunque no se ha podido precisar si ofreció alguna presentación pública).

El fin
Los cambios culturales que afectaron la sociedad estadounidense después de la Segunda Guerra Mundial terminaron con los días gloriosos del viejo jazz. Russell, quien para entonces vivía en Nueva York, pronto vió reducido el número de sus presentaciones. Hacia finales de los cincuenta y principios de 1960, nacía una nueva corriente del jazz, el "bee-bop". Los costos de administrar las grandes orquestas de jazz se dispararon, obligando a Russell a dejar su pasión para trabajar como chofer, empleado de una tienda de confites y administrador de un club nocturno. Luis Russel murió de cáncer en la ciudad de Nueva York, en 1963.

 
 

Panamá: Su próximo destino


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VOL. 12 #2 -- Jan./Ene. 13-26, 2006