
Las Instalaciones del Smithsonian en Barro
Colorado
Para un
naturalista trabajando en un proyecto de investigación, una
visita a la Isla Barro Colorado en medio del Lago Gatún, puede
parecer unas vacaciones ya que la isla más grande dentro del
Canal es un lugar selvático de tranquilidad y belleza natural.
Por otro lado, un vacacionista casual puede muy bien encontrar una
gira a las instalaciones y las veredas en la jungla, administrados
por el Instituto de Investigaciones Tropicales Smithsonian, algo muy
serio para una actividad de esparcimiento. El grupo más adecuado
para esta excursión de un día por las 1,500 hectáreas
de este sitio ecológico es la creciente población de
expats, quienes están hambrientos de conocimiento acerca de
la basta diversidad biológica de su adopatado Panamá.
El personal,
representado por el amistoso Sr. Oris Oviedo, el Científico
Coordinador, da la bienvenida a cerca de 4,000 visitantes anualmente.
El Instituto comparte este gran laboratorio al aire libre con 200
a 400 científicos investigadores por año y las numerosas
especies de animales, aves, reptiles, insectos y plantas que ellos
estudian.
Hay un
límite de 90 visitantes por semana, con la gira sólo
los martes, miércoles y viernes. El barco sale del muelle de
STRI en Gamboa (no lo confundan con el resort), a las 7:15 a.m. en
punto y retorna a las 4:10 p.m. los días de semana. La gira
los sábados y domingos es un poco más corta, desde las
8:00 a.m. hasta las 3:30 p.m.
Luego
de navegar por unos 30 minutos en el barco Jacana, los visitantes
llegan al muelle que colinda con la colina que lleva a la histórica
estación de investigación de campo, establecida en 1923.
Parte de un más grande Monumento Natural Barro Colorado, la
isla está protegida por tres penínsulas que bordean
la vía acuática. Las modernas instalaciones tienen toda
la infraestructura necesaria; oficinas, laboratorios, invernaderos
y cuartos de hospedaje para los investigadores, así como un
centro de visitantes y un comedor.

¿Quién esta mirando a qiuén?
La atracción
principal para los visitantes es el intrincado sistema de veredas
que cortan el, aparte de esto, el poco desperdiciado bosque tropical
que cubre la isla. Los guías, como Vilma Fernández,
una energética y joven científico especializada en estudios
a primates, quien habla un excelente inglés, guía a
pequeños grupos de naturalistas amateurs a través de
los increíbles senderos en la jungla en busca de flora y fauna.
Con un
poco de suerte y la asistencia experta de una guía como Fernández,
un excursionista puede divisar un mono aullador y/o monos cariblancos,
o talvéz un tucán. Se puede avistar mapaches Coatis
de nariz blanca; roedores como el Agoutis; perezosos de dos y tres
dedos; venados de cola blanca; una gran iguana verde; una colorida
rana venenosa; y quizás un oso hormiguero; así como
también varios murciélagos y una gran variedad de mariposas.
Después de todo, hay miles de especies de insectos, cientos
de aves y más de 120 especies de mamíferos en la isla,
incluyendo los raramente vistos felinos nocturnos como los jaguares,
pumas y ocelotes.
También
están los árboles, algunos con sobrenombres casi mórbidos,
como el árbol estrangulador (Ficus), que se enreda alrededor
de otro árbol huésped y toma su espacio; o el árbol
suicida (Tachigali), que crece lo suficiente para sembrar sus semillas
y después muere luego de la primera germinación. En
duro contraste a la Palma Rey en este altamente competitivo ambiente
boscoso, está la palma Chunga engalanada de arriba abajo en
todo su tronco con espinas de 5 pulgadas. El objetivo de uno de los
senderos es ver el fenómeno conocido como "El Gran Arbol."
Por ver el gigantesco árbol Bonga, con el ancho de una casa
y la altura de una edificio de oficinas de la ciudad de Panamá,
vale la pena subir el algo empinado y a veces resbaloso sendero.

Un arbol tan ancho como una casa. |
La mayoría
de los senderos son de dos kilómetros aproximadamente e incluyen
tramos empinados y escaleras. Estas escaleras son una pequeña
maravilla de ingeniería que hacen este habitat accesible. Uno
de los héroes no reconocidos del instituto de investigaciones
es Apolonio Valdés, el diseñador y cuidador de los senderos.
"Polo" como es conocido por la mayoría, está
constantemente reparando y arreglando los escalones para una mayor
seguridad y naturalidad.
Luego
de subir por lo que alguna vez fue una montaña antes que el
Lago Gatún fuera inundado, un agradable almuerzo con opciones
vegetarianas, servido al estilo de una cafetería en el comedor
con aire acondicionado.
También
está la oportunidad de conocer a algunos de los científicos
haciendo investigaciones, que es la principal razón por la
que STRI está allí. Por ejemplo, el Dr. David Watson
de Australia sentado en el comedor junto a su esposa Maggie y dos
hijos pequeños, Douglas de 7 y Jack de 5; quién declaró
a la isla como "el lugar ideal" para estudiar la relación
entre plantas y aves. O conocer a Enith Rojas, una seria joven panameña
estudiando la bilogía de los Hongos. También está
Alejandro Ortega, también panameño, jovial administrador
asistente de un sistema de antenas que rastrea los movimientos de
un número de animales, especialmente algunos felinos.
Para mayor
información, visitar el sitio web www.stri.org; y para reservaciones
e información de las giras llamar al (507) 272-2120 ó
212-8951; ObaldíaA@si.edu.