La empresa
Ocean Embassy Panama tiene planeado desarrollar el primer parque acuático
de interacción con delfines en Centroamérica. El proyecto
tiene un costo estimado de 2.5 millones de dólares y estará
localizado en el corregimiento de El Higo en el distrito de San Carlos,
a sólo una hora y 15 minutos de la ciudad de Panamá.
El parque contará con un edificio de recepción, área
para turistas y una torre para observar a los delfines.
La intención
de Ocean Embassy Panama es captar turistas de Centroamérica
y Suramérica, porque el parque acuatico de interaccion con
delfines más cercano se encuentra en México, específicamente
en Veracruz, mientras que en el hemisferio sur hay uno localizado
en Brasil.
Basada
en proyecciones sobre el crecimiento del turismo en Panamá,
la compañía proyecta registrar ventas anuales de 25
a 33 millones de dólares. El proyecto también contará
con cabañas de hospedaje, entre otras atracciones.
Región
de gran potencial.
La empresa, de propiedad del norteamericano Robin Bennett
Friday, seleccionó el terreno porque no existen comunidades
ni viviendas en las cercanías. El proyecto será levantado
en 4.07 hectareas con ocho edificios, cinco ranchos y ocho lagunas-piscinas,
además de tres playas privadas para la interacción con
los delfines.
El parque
estará ubicado en la denominada zona 4 de turismo, que según
fuentes del Instituto Panameño de Turismo posee el mayor potencial
de crecimiento en materia turística en los proxímos
años.
Además
de contar con 75 kilómetros de costa, en la zona 4 de turismo
están ubicados el hotel Decameron, el hotel Playa Blanca y
el resort de Coronado.
Asuntos
de conservación
El proyecto ha tenido impedimentos por motivos conservacionistas
y por incumpliento de covenios internacionales.
En primera
instancia, la empresa Ocean Embassy Inc. planeaba importar delfines
nariz de botella (Tursiops truncatus) desde Islas Salomón,
un pequeño país del Pacífico, con el fin de crear
el acuario de San Carlos. Pero esto fue repudiado por la organización
británica Marine Connection, entre otras organizaciones, que
enviaron varias cartas al gobierno panameño advirtiendo del
mal negocio que está haciendo Panamá, debido a que viola
la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas
de Fauna y Flora Silvestre (CITES) de la que Panamá es signataria
desde 1978.
También
el pasado 12 de junio, la directora nacional de Áreas Protegidas
y Vida Silvestre, Aleida Salazar, remitió su diagnóstico
en el que desaconsejaba la aprobación de este proyecto centrándose
en los daños que se pueden causar a los delfines y señalando
la incompatibilidad de éste con la Convención CITES.

Interactuando con delfines.
El informe
firmado por Salazar recuerda que "hay una tendencia hacia la
prohibición de esta actividad (delfines en cautiverio) por
la incompatibilidad entre políticas de conservación
y la permisividad de un comercio perjudicial para las poblaciones
de mamíferos marinos".
Y por si
las cartas de Marine Connection no hubieran sido suficientes, se advierte
sobre los "antecedentes polémicos sobre la captura y envío
de delfines desde Islas Salomón a otras naciones". En
el 2005 Islas Salomón prohibió la exportación
de delfines vivos tras varios escándalos que involucraban a
acuarios similares al propuesto por Ocean Embassy.
A pesar
de estos argumentos, la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) aprobó
el Estudio de Impacto Ambiental mediante la Resolución IA-076
del 17 de julio de 2006. En cambio, por medio de un comunicado, la
ANAM explicó que lo que se aprobó es el estudio de impacto
ambiental para la construcción de las infraestructuras. La
importación o captura de delfines en el país requeriría
de estudios adicionales.
Debido
a esta decisión de la ANAM, las organizaciones opositoras tomaron
medidas de presión al exponer dichos impedimentos en los diversos
medios de prensa del país; lo que llevó a la empresa
Ocean Embassy a tomar la decisión de capturar a los cetáceos
en aguas locales.
Aún
con esta decisión, los técnicos de Áreas Protegidas
y Vida Silvestre de la ANAM, en un informe, advierten sobre los peligros
ambientales y legales que implicaría aprobar la captura de
los delfines aquí en Panamá. "Se ha determinado
científicamente un alto porcentaje de mortalidad durante las
capturas, por lo que podría recaer sobre la empresa un proceso
penal en el marco de la Ley 5 de Delito Ecológico".
Sin embargo,
la administradora de la ANAM, Ligia Castro, no ve las cosas igual.
"¿Por qué en Panamá un niño no puede
ir a un buen zoológico o un buen acuario si es la mejor forma
de ser didáctico?", decía Castro. "Yo tengo
entendido que la empresa es reconocida a nivel internacional",
dijo refiriéndose a Ocean Embassy, una empresa sin antecedentes
corporativos como gestores de este tipo de acuarios.
La inversión
final en este proyecto, será de 10 millones de dólares
y hablan de hasta mil 100 empleos en 7 años.
De convertirse
en una realidad, el proyecto de Ocean Embassy Panama será el
parque acuático con delfines número 31 a nivel mundial.