Por:
David Dell.
El hermano Elred Joseph
Welti es una leyenda en el pueblo de Volcán. Es lo más
cercano a un santo viviente que muchos en la diócesis católica
de Volcán han visto. Llegó a esta pequeña comunidad
montañera junto a otros cinco monjes benedictinos en 1961,
y abrió la primera biblioteca y una escuela secundaria especializada
en agricultura, llamada San Benito.

El apuesto soldado de la Segunda Guerra Mundial. |
Fui invitado a conocer
a esta leyenda viviente por Osvaldo Flores, uno de sus antiguos
estudiantes. Osvaldo dijo que estaríamos seguros de encontrar
al hermano Elred en el lugar que ha sido el centro de su vida durante
más de cuarenta años –en la biblioteca de la
escuela. Antes de entrar al edificio, vi a este hombre de 95 años
sentado en una silla de ruedas en el pupitre de la recepción.
Tenía una copia de la Biblia de Reader’s Digest frente
a él, y aunque lucía ya muy anciano y enfermo para
brindarme completa asistencia en la biblioteca, aún colabora
en esto sólo con su presencia.
Cuando me lo presentaron,
sacó su frágil mano de debajo de una frazada y me
la extendió con una cálida y alegre sonrisa.
El hermano Elred, o
sencillamente "El Hermano", como se le conoce localmente,
ha enseñado a un sinnúmero de niños el idioma
inglés. Creía que el conocimiento de la lengua anglosajona
les daría a los pequeños mejores oportunidades de
vida. Ese pensamiento se ha convertido en una profecía cumplida
para docenas de niños de este pequeño pueblo montañero,
ya que ahora disfrutan de altos salarios trabajando en todo el mundo
como oficiales marinos, profesores universitarios y maestros, todo
gracias al esfuerzo de este decidido y humilde monje benedictino.
Como parte de mi proyecto
comunitario personal, pienso escanear y organizar fotografías
de la historia de Volcán y su gente. El mismo día
en que conocí al hermano Elred, mientras copiaba docenas
de fotografías de la vida del ilustre monje, pude comprender
por completo el significado de la contribución de este hombre
en el pueblo.

Elred Welti y niños del Pacífico Sur, Segunda Guerra
Mundial.
Fotos de 60 años
de antigüedad, de un soldado alto y apuesto en arreos de combate,
cautivaron mi atención de entre las páginas de un
álbum. Mientras volteaba las páginas, mi ojo captó
otras imágenes del mismo soldado, descansando en una isla
del Pacífico Sur devastada por la guerra. Una multitud de
niños pobres rodeaba al soldado sonriente. Esas fotografías
hablan volúmenes de aquel hombre. Aún en aquellos
oscuros y trágicos días de la Segunda Guerra Mundial,
la dirección de la vida de este hombre se estaba formando.
Elred sirvió
como sargento del ejército de los Estados Unidos en el Teatro
del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, viendo acción
en las islas Palau y Salomón antes te terminar en Japón.

Elred Welti (centro) con los cinco benedictinos originales, Volcán,
1961.
Después del conflicto
bélico, en 1950, se ordenó en la Abadía Benedictina
Holy Cross, en Canon City, Colorado. En 1961, junto con otros cinco
benedictinos, llegaron a Volcán, en Panamá, y fundaron
la escuela de agricultura San Benito.
Los otros monjes benedictinos
regresaron a Estados Unidos con el pasar del tiempo, pero Elred
decidió quedarse, afirmando que era ahí donde quería
estar, y donde serviría hasta el fin de sus días.

Recibiendo la Orden de San Gregorio. |
Recuerdo haber visto
una foto tomada en 1990. Un obispo local, a nombre del Papa Juan
Pablo II, otorgó a Elred la Orden de San Gregorio. Ya para
aquel entonces los ojos que vi en la foto eran los de un hombre
cansado por el peso de los años.
Hablé con varios
de sus ex alumnos que agradecen al hermano Elred por ayudarles a
alcanzar sus metas de vida. Todos hablan de él con amor,
afecto y en algunos casos, casi que con reverencia santa. Le pregunté
a Elred qué consideraba como su mayor triunfo, si era acaso
la siembra de árboles o sus clases de inglés. Dijo
que ambas cosas eran igualmente importantes, pero añadió
que "el inglés es lo más cercano a un idioma
universal".
Entrevistar a Elred
fue un trabajo difícil. Claramente su memoria y mente no
se encuentran tan lúcidas como una vez lo estuvieron. Elred
tuvo una educación universitaria de primera y todos los atributos
para ser un líder de la industria, o al menos un empresario
rico y exitoso. Le mencioné todo esto y le pregunté
si se arrepentía de no haber alcanzado algo similar. En uno
de sus raros momentos de lucidez, sonrió, miró directamente
a mis ojos y dijo: "No. No me arrepiento de nada".

El hermano Elred, 1990
El paso del hermano
Elred Welti por esta tierra pronto acabará. Osvaldo Flores
me dice que cuando llegue ese triste, pero inevitable día,
Elred descansará junto a la capilla de la Escuela San Benito.
Hoy, este sencillo edificio de un sólo salón permanece
rodeado por docenas de árboles saludables –árboles
que el mismo Elred plantó hace más de 40 años.

El hermano Elred, 2006.
Elred Joseph Welti,
el último monje benedictino de Volcán, es un hombre
que ha presenciado los horrores de la guerra y que luego encontró
una abundancia de paz en un pequeño pueblo panameño,
un hombre que ha dedicado su vida sirviendo a Dios y a su prójimo
con amor, compasión y humildad. Me siento privilegiado por
haberlo conocido.