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Restaurantes

 
 

Casuale

Grandes porciones, nobles sabores

Casuale, un nuevo y acogedor lugar ubicado en el antiguo restaurante La Macarena, brinda una nueva propuesta de frescor y sensibilidad gastronómica al Casco Viejo.

Elegante moderno y acogedor, el sitio da la impresión de haberse adentrado en un hogar confortable y de espacios bien definidos.

Una vez que atraviesa el área del bar, se entra al espacioso comedor donde se pueden apreciar estanterías adornadas con fotografías antiguas de Panamá, luces de velas que brillan suavemente y una bodega de vinos colocada en una esquina. Es una primera impresión que cuestiona si el chef equipara lo atractivo de esta vista con sus platillos.

La respuesta es un "sí" rotundo e inequívoco, que nos afirma que el cocinero triunfa en todos los aspectos fundamentales de la cocina: frescura, presentación, calidad, sabor y satisfaccíon.

Los aperitivos son una introducción de todos los platos por seguir. Mi grupo comenzó con una crema de espárragos y calabacín, divididas en dos secciones (la de espárrago a un lado del plato y la de calabacín al otro extramo), de textura maravillosamente suave y rica. Cada crema, tenía su propio sabor y sazón distintiva. Un excelente platillo.

Seguido, vino un generoso plato de hongos portobello salteados en una reduccción de vinagre balsámico. Nadie tiene que convencerme para comer hongos. Suelo ser el primero en fila si se trata de hongos portobello, pero cuando estos fueron servidos con ese sabor penetrante, semidulce y mordaz del vinagre balsámico, simplemente fueron una delicia.

El siguiente aperitivo fue una noble porción de queso panameño asado a la parrilla y rebozado en su propio aceite natural, acompañado de dos rebanadas de tomates fritos. La combinación del queso, tibio y casi fundido con el exterior crujiente del tomate fue simplemente, sublime.

He dejado lo mejor de las entradas para el final. Mis felicitaciones para quien haya ideado la fusión entre la Ensalda Waldorf y el ceviche. Esta bandeja, llamada Waldorf Ceviche, tiene manzanas en cubitos, nueces y otros ingredientes que elevan la categoría del plato. Y conste que esta es la opinión de alguien que no es muy fanático del ceviche.

Con los platos fuertes, muy bien presentados, iniciamos las críticas: Cada curso contó con ingredientes frescos preparados por un chef bastante experimentado.

El filete miñón en salsa portobello, de proporciones tan grandes que hasta dos personas pueden compartirla, estuvo perfectamente jugosa. Viene rodeada de papas y vegetales tiernos cortados a la juliana.

La salsa portobello acentuó el sabor del filete y me convenció de ser uno de los más sobresalientes de Panamá y probablemente, uno de los mejores que haya probado.

Continuamos con un filete de atún cocido ligeramente a la parrilla y salpicado, una vez más, con vinagre balsámico y un toque de arugulas salteadas.

El chef de Casuale obviamente es consciente de las bondades del vinagre balsámico al adaptarlas en la elaboración de salsas y platillos con buenos resultados.

El enorme filete de atún estuvo bien cocido, aunque hubiera preferido tener una porción separada de salsa para degustar con la parte carnosa.

Nuestro entrée final fueron dos pechugas de pollo en salsa de queso fundido y con pequeñas rebanadas de prosciutto, trozos de papas y zuzzhini a la juliana. La combinación al paladar fue excelente.

Luego de haber comido cuatro aperitivos creativos y cuatro platos fuertes, ¿qué más podríamos pedir? ¿Qué tal cuatro postres?

Casuale

Calle 1a, San Felipe
Edificio University Club
Casco Viejo
228-1017

Puntuación:





Pobre
Aceptable
Bueno
Muy Bueno
Excelente

El Gateau, hecho por la esposa del administrador (también hizo el flan) fue una mezcla tentadora de helado montado sobre una base crujiente. Fue mi favorito. Otros opinan que el flan, firme con un sabor a caramelo bastante fuerte, era el mejor.

Las porciones generosas del cheescake de Oreo fue también una opción rica, mientras que a la tarta de limón le faltó sabor.

No encontré errores durante toda la cena. Los precios son bastante moderados. Siete dólares por un plato de pasta y 16.50 dólares por una botella de Chateaubriand. Toda una ganga.

Un saludo a Björn Jóhannsson y su personal por la creación de un sitio como Casuale. Es sin duda, una estrella brillante dentro de la constelación gastronómica del Casco Viejo.

 
 




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VOL. 13 #11 -- May 18 - 31, 2007