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El visitante del pueblo natal |
San Blas desde el aire |
Dicen que San Blas tiene una isla para cada día del año. La mayoría de las islas son sólo pequeños pedazos de arena a unos pocos pies sobre el nivel del mar, con algunas palmeras moviéndose con la brisa caribeña. Otras islas están cubiertas con chozas casi unas sobre otras, donde viven los nativos. Un hermoso destino de cualquier forma como se vea, el único problema es cómo llegar allí. Para llegar a San Blas se puede conducir por una larga y tortuosa carretera llena de baches, durante la estación seca.
Nosotros escogimos un viaje de 45 minutos en avión. Por suerte para nosotros, un amigo cercano es dueño de un pequeño avión, por lo que pactamos encontrarnos a las 7:00 a.m. en el Aeropuerto Marcos A. Gelabert para una tempranera partida. El clima estaba perfecto. Ninguna nube, viento leve y visibilidad ilimitada. El Cessna 175 salió del hangar ansioso por volar a las 7 a.m. Volamos sobre la ciudad de Panamá hacia el este y luego pasamos por las montañas, directo hacia el Archipiélago de San Blas. Luego de volar sobre algunas islas llegamos a El Porvenir.
El Porvenir es una pequeña isla, con una pista de aterrizaje igual de pequeña que cubre toda su extensión, con algunos restos de aviones al final que se pueden ver a través de sus cristalinas aguas. Hicimos un rápido tour caminado por la isla, tomado un chapuzón y comiendo una merienda en el Hotel Porvenir. Luego decidimos ir a un tour aéreo por la histórica costa. Dimos algunas vueltas alrededor de Portobelo e Isla Grande, subiendo lentamente hasta llegar a Colón y la Zona Libre. Al llegar a Colón, volamos de vuelta por el Canal y las esclusas del lago Gatún. Espectaculares vistas durante todo el camino. Regresamos al aeropuerto Gelabert al finalizar la tarde. Definitivamente ese fue un día para recordar. |
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