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¿Quiere ser dueño de una hermosa isla vírgen? |
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Por Steven Rich, Gerente de Mercadeo para Panama Offshore Legal Services
¿Alguna vez a deseado ser dueño de una isla? Panamá tiene muchas hermosas islas vírgenes deseosas por un inversionista extranjero. Estas islas ahora están disponibles para la venta. La Ley 2 de 2006 regula el arrendamiento y venta de propiedades gubernamentales en las islas y áreas costeras. Antes de esta ley, la posesión de islas estaba restringida a extranjeros, según la Constitución. Pocos panameños poseen títulos de propiedades insulares. La venta y concesión de islas y propiedades costeras bajo posesión del gobierno es bastante discreta. Esta "Ley de Islas" proporciona al gobierno concesiones para zonas de desarrollo turístico designadas, para la construcción de propiedades residenciales como segundas casas y viviendas para extranjeros. Esta ley permite la venta de propiedades insulares para el desarrollo del turismo, incluyendo dichas propiedades residenciales. Antes de la promulgación de esta ley, era ilegal que cualquier extranjero poseyera una isla. Ahora los extranjeros pueden ser dueños de hasta el 50% de una isla. La única forma de adquirir una isla es por medio de una transacción con el gobierno. Si usted encuentra una isla propiedad de un panameño, usted desde luego puede comprar el título, pero muy pocos panameños son dueños de propiedades insulares. A continuación le explicamos cómo usted puede desarrollar propiedades insulares y costeras en Panama por medio de una concesión. Las concesiones son contratos entre el gobierno y desarrolladores turísticos que arriendan propiedades con "derechos de posesión" especiales. Estos derechos especiales permiten proyectos inmobiliarios turístico-comerciales como hoteles, restaurantes, marinas y parques de atracciones, incluyendo proyectos residenciales. Las Concesiones pueden ser concedidas ya sea para 40 años con una extensión de 30 años; o para 60 años con una extensión de 30 años. El tiempo de la concesión depende de la cantidad invertida y el número de nuevos empleos que el proyecto pueda generar.
Las ofertas públicas son requeridas para obtener las concesiones y la venta de una isla por parte del gobierno. Cualquiera puede iniciar el proceso de oferta para una Concesión o venta de una isla, escribiendo una propuesta al Ministerio de Economía y Finanzas donde se describe detalladamente el proyecto turístico para un área específica. El gobierno puede en todo momento ofrecer concesiones o vender una isla, al iniciar el proceso de oferta abierta él mismo. Cuando un promotor o desarrollador gana la puja, el proceso de concesión requerirá lo siguiente:
Un Plan Maestro para todas las islas exponiendo los pagos de arrendamiento para todas las Concesiones, preparado por la Oficina de la Dirección de Catastro. La Ley de Islas panameña brinda incentivos sobre gravámenes para los inversionistas que desarrollen grandes comunidades residenciales para extranjeros en islas y áreas costeras. El efecto inmediato de la Ley de Islas se vio justo el mismo día que el presidente Torrijos firmó la ley, cuando algunos promotores anunciaron planes para nuevos proyectos en islas panameñas por más de $700 millones. La segunda parte de este artículo, en la siguiente edición, tratará acerca de los requisitos para adquirir propiedades insulares. |
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“Si juzgamos a una nación por la forma como trata a sus menos afortunados” |
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En alabanza a la CSS |
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Por David Dell Hay un dicho que dice que la mejor forma de medir la grandeza de un país es viendo el trato a sus ciudadanos menos afortunados. La Caja de Seguro Social (CSS) ha tenido mala prensa últimamente, debido al desafortunado problema de las medicinas contaminadas, pero sigue siendo uno de los mayores activos del país. Iván Flores es un buen amigo mío y una gran fuente de información para muchas de mis historias. Iván no es un hombre adinerado y sin la ayuda médica de la CSS, dudo que estuviera vivo hoy en día. Él me invitó esta semana al hospital Rafael Hernández de la CSS en David, para ser testigo de su tratamiento de diálisis, al que debe ser sometido tres veces a la semana, debido a sus riñones deficientes. Ubicado en el sótano del hospital Rafael Hernández, el centro de hemodiálisis ayuda a personas que viven tan lejos como Bocas del Toro. La necesidad del tratamiento de diálisis para los riñones crece a ritmo constante, en parte debido a un asesino poco conocido –la presión sanguínea alta.
La estrecha sala de espera sólo tiene cabida para unas diez personas, así que algunos pacientes tienen que sentarse afuera a esperar. Iván me llevó a la sala de tratamiento. Allí vi a 19 personas conectadas a máquinas de diálisis. La pulcra sala con baldosas era enfriada por un gran aire acondicionado split. A mi izquierda estaba la estación de las enfermeras, donde cuatro encantadoras mujeres estaban preparando los tubos conectivos, alistándose para el siguiente grupo de pacientes. Iván sonrió mientras me decía que estas enfermeras eran "ángeles en traje quirúrgico." Sus palabras amables y naturaleza cariñosa es auténtica medicina para los enfermos en este lugar. Les pregunté a las enfermeras si pudieran tener una lista de peticiones, qué sería lo principal que pedirían. Ellas no pidieron mejores salarios o menos horas de trabajo –sino que pidieron por los pacientes. Su mayor deseo sería conseguir repuestos para las máquinas, para seguir ayudando a las personas a seguir con vida. Conocí a un norteamericano de ochenta años llamado Robert Ice. A unos pasos de él estaba su esposa de setenta y dos años llamada Rosalie, que también estaba siendo tratada. Robert y Rosalie residen en Panamá desde hace dos años y cuando requirieron tratamiento, Robert primero llevó a su esposa a un hospital privado. Luego de dos semanas de tratamiento, a Robert se le presentó una factura por $7,000. Como pensionado, Robert sencillamente no podría pagar los altos costos del tratamiento médico privado. Afortunadamente Robert y su esposa lograron entrar al programa de hemodiálisis de la CSS.
Robert y yo hablamos acerca de la diferencia entre el sistema de cuidados médicos de Panamá en comparación con el de Estados Unidos. Es una lástima que los Estados Unidos, siendo el país más adinerado del mundo, aún no brinda el cuidado adecuado a sus enfermos. Sin embargo, un país de tercer mundo como Panamá, no sólo cuida a sus ciudadanos enfermos, sino también brinda ayuda a uno de sus residentes extranjeros necesitados. El centro de hemodiálisis de David lucha por cumplir con sus obligaciones. En la sala de espera hablé con Guillermo Pérez, de setenta y un años, que viaja cada semana desde Almirante, en Bocas del Toro. La CSS le paga a Guillermo el costo del viaje en autobús, el hotel y los gastos de alimentación mientras recibe sus tres tratamientos semanales. El problema es que Bocas del Toro no cuenta con un centro para este tratamiento, por lo que Guillermo ha estado haciendo este viaje desde hace año y medio. Ciertamente la CSS necesita construir más centros de este tipo en los lugares de mayor población del país. Como periodista he viajado bastante por Latinoamérica y he visitado varios hospitales públicos y privados. Les dije a las enfermeras y personal del hospital de David que deben sentirse orgullosos, porque este era el mejor hospital público que he visitado. Aunque con problemas de equipo y sin fondos, la CSS sigue en la lucha. Pero si juzgamos a una nación por la forma como ésta trata a sus menos afortunados, entonces Panamá puede llamarse a sí misma un "gran" nación. |
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