Cenar
fuera es como volar en un avión. De vez en cuando, un establecimiento
te lleva en un viaje a grandes alturas y permaneces allí,
avanzando por una comida excelente, servicio superior y un ambiente
relajante; para luego descender tranquilamente dejando una sensación
de que se acaba de experimentar una travesía culinaria muy
placentera.
Por otra parte hay otros
que lo llevan a uno por un viaje ajetreado que nos deja con la sensación:
"pudo haber sido mejor... mucho mejor". La Esquina Van
Gogh es desafortunadamente uno de éstos.
Primero que todo, debo
decir que estoy en contra de la comida congelada o comida pre-preparada
que es servida en cualquier otro lugar que no sea un restaurante
de comida rápida. Para mí la comida debe ser fresca,
o mejor no lo ofrezca. Por ejemplo, nuestra orden de entrada, El
Cuarteto de Vincent ($16.50 para 4 personas), consistía de
un paquete de palitos de pan de mozzarella y Alitas de Pollo Picante
de paquete. Los nachos que llenaban un extremo del plato apenas
estaban tibios y el queso que los cubría tenía una
consistencia líquida, cuando debía estar derretido,
además de estar frío. En cuanto a la prometida quesadilla,
no se sirvió ninguna. En vez de una variedad de "salsas
para remojar", sólo fue servida una. Si hubiera querido
palitos de mozzarella congelados y alitas de pollo de paquete, los
hubiera comprado en PriceSmart. Este no fue un buen incio.

Los comensales de La Esquina de Van Gogh también disfrutan
de una buena selección de reproducciones de arte, al igual
que acceso gratuito a Internet.
A seguir estaba la Sopa
de Cebolla ($3.50). Esta debe ser removida del menú hasta
que el chef aprenda a prepararla. Lo que degustamos fue un caldo
que definitivamente no era de carne o consomé, las cebollas
apenas estaban sofritas, no estaban caramelizadas y la tajada de
pan encima de la sopa estaba cubierta con queso frío. No
se trató de poner la sopa bajo una parrilla para derretir
el queso, como es acostumbrado. Resultó ser innecesario este
procedimiento, ya que la sopa líquida tenía tanto
orégano que no pudimos tomarla.
Las cosas mejoraron cuando
llegaron los platos principales. El Pollo Chombito ($5.50), una
gran pechuga de pollo a la parrilla cubierta con una "Salsa
de Frutas Tropicales". La pechuga estaba jugosa y tenía
buen sabor, pero la "Salsa de Frutas" consistió
nada más que de pequeños pedazos de piña fría.
La Trucha Frangelico ($9.50) era un gran y jugoso filete de trucha,
sin embargo, cubierto con una ‘cremosa salsa’ que era
más bien espesa y no cremosa. En los ‘Camarones Flameados
con Frangelico’, la salsa estaba dura y todo el plato fue
servido a temperatura ambiente. Alguien en la cocina necesita aprender
a manejar varias órdenes al mismo tiempo, para que algunas
no esperen mucho tiempo y se enfríen. También se podría
colocar las órdenes ya preparadas en un horno precalentado
mientras esperan ser servidas. Platos servidos a temperatura ambiente
no son aceptables.

El restaurante se encuentra sobre la Vía Veneto, frente al
Hotel Las Vegas.
El Enrollado de Tuna
al Curry Sky/Curry Tuna Sky Wrap ($4.50) resultó ser un gran
emparedado estilo empanada. Mientras el sabor era bueno, este plato
también estaba tibio y tengo el presentimiento de que su
perfecta forma y apariencia tenía que ver más con
preparación por medio de una máquina, que con manos
humanas. Pudiera estar equivocado, pero la palabra "congelado"
pasó por mi mente. Esta suposición fue apoyada por
los "anillos de cebolla" con que fue servido... definitivamente
salidos de un paquete. ¿Cuánto esfuerzo puede tomar
cortar cebollas frescas en rodajas y sofreírlas? Ese único
paso hubiera elevado el plato a una categoría completamente
diferente.
La Pasta de Vegetales
con Aceite de Oliva ($7.50) estaba sabrosa. La pasta y los vegetales
estaban al dente, el aceite de oliva fue un toque ligero perfecto.
A seguir estaba el Chimi Churrasco ($9.50), un gran pedazo de carne,
un poco dura como casi toda la carne nacional, sin embargo bastante
jugosa y con buen sabor.
Esperando un buen cierre
ordenamos postre, pero el Cheesecake ($2.75) fue el único
que estaba bueno. El Dulce de Chocolate ($2.50) estaba muy seco
y el Flan ($2.50) fue abandonado luego de una sólo mordisco.
Pienso que es importante
decir que siempre le doy a un restaurate el beneficio de la duda;
quizás el chef tuvo un día terrible, quizás
hay problemas en la cocina que los clientes ignoramos. Esto pasa,
lo sé porque he sido dueño y administrado restaurantes
en el pasado. Pero La Esquina Van Gogh es un pequeño y brillante
restaurante estilo galería con paredes cubiertas de arte
vibrante y música Brasileña de fondo. Este lugar tiene
tanto atractivo visual, que merece un mejor esfuerzo culinario que
el que nos fue demostrado en esta ocasión.