¿Dejaron edificaciones
estilo Azteca o Maya escondidos en las junglas del oeste de Panamá?

¿Podrían estos petroglifos dar pistas sobre el descubrimiento
del hogar de los Dorasques?
Qué
tal Sr. Dell:
Frecuentemente
leo su columna en "El Visitante" y me parece que sus artículos
son excelentes. ¡Felicidades!
En
esta carta a nuestro corresponsal, David Dell, un lector ofrece
a El Visitante fascinantes datos sobre una Antigua civilización
panameña. |
Desde
que leí su artículo titulado "Las aguas termales
de Cerro Pando" he querido escribirle un e-mail. Fui a ese
lugar en 1999 y recuerdo que fue una gira interesante. Había
mariposas, aves, ardillas y orugas con púas en los árboles
y caminado por el suelo. El camino estaba en muy malas condiciones
por lo que tuvimos que caminar por tres horas mientras chispeaba.
Tuvimos que pasar por riachuelos que cruzaban el camino y caminar
sobre un tronco. Años después, el camino a "Los
Pozos" sigue estándo en las mismas condiciones. No sé
porque el gobierno o las autoridades locales no hacen algo acerca
de esto. Esta área tiene un gran potencial turístico.
Su artículo
más reciente, publicado el 26 de enero, atrajo especialmente
mi atención. Pienso que esos petroglifos no han sido estudiados
como se debería. Desde hace mucho tiempo la gente dice que
hay ruinas o edificaciones en las selvas de Chiriquí y Bocas
del Toro, pero nunca se han fotografiado dichas ruinas.
Tengo
un libro titulado "Un pueblo visto a ravés de su lenguaje"
escrito por Beatriz Miranda de Cabal, una de las mejores historiadoras
de Chiriquí del último siglo.
En su
libro ella describe a la tribu Doraces, su forma de vida, lenguaje
(ella incluyó un diccionario de palabras y frases), tradiciones
y leyendas.
¿Quienes
eran los Doraces? Pregunta usted. Era un pueblo indígena
que vivió en Bocas el Toro y Chiriquí y cerca del
río Terraba (Costa Rica). Ellos le dieron el nombre a Chiriquí,
no los indios Gnöbe-Bugle, como muchos piensan. Se extinguieron
en 1950. Beatriz Miranda de Cabal entrevistó a una anciana
indígena (la última Dorace) para su libro, pero sólo
pudo publicarlo varios años después en 1974.

Juan Gutierrez, apuntando a los extraños dibujos en piedra
en Caldera, Provincia de Chiriquí.
Beatriz
Miranda de Cabal era la madrina de mi abuela y le dedicó
y autografó el libro a ella. Ella escribió a mano
notas cortas acerca de leyendas y una de ellas decía: "Hay
documentos coloniales que confirman la existencia de un pueblo Azteca
en la costa norte del Istmo (en Bocas del Toro)". Ora decía:
"Juan Landau (uno de los pioneros de Boquete) encontró
en 'Potrero de La Estrella' (entre Caldera y JaramilloArriba hay
un poblado llamado La Estrella) ruinas similares a los edificios
Mayas". Pienso que ella era una historiadora confiable y no
escribiría algo que no es cierto.
Sugiero
que usted y su esposa visiten el Museo José de Obaldía
y Barrio Bolívar en David y luego vayan a la Fundación
Cultural Gallegos cerca del museo. Allí puede preguntar por
el Sr. Mario Molina (Historiador) o su esposa, la Sra. Dalva Acuña
de Molina (Profesora de Historia). Pienso que ellos o algún
otro historiador puede ayudarle a conocer más acerca del
pasado de Chiriquí. Antes de ir a explorar, usted debe saber
lo que va a buscar.
Otra
sugerencia es que no le crea a personas sin conocimiento de la historia.
Los petroglifos nos cuentan acerca de antiguos habitantes de nuestras
tierras y esto es más interesante que los OVNIS y los extraterrestres.
Pienso que si hay algo inusual en nuestra selva, deben ser antiguas
ruinas olvidadas en lugar de pirámides o tesoros que alguien
imaginó para contarle a los turistas. De cualquier forma,
el que le de la verdad al resto del mundo será famoso, como
los exploradores y arqueólogos entrevistados en Discovery
o History Channel.
Sr.
Dell, gracias por escribir artículos tan interesantes acerca
de Chiriquí para "El Visitante".
¡Felicidades!
Y siga escribiendo.
Laura Nieto Bruña
David, Chiriquí
www.lauranieto.4t.com