En esta era de modernos
centros comerciales refrigerados y cines de alta tecnología,
parece difícil creer que no hace mucho, el centro de la ciudad
era el vecindario circundante al pequeño parque de Santa
Ana.
La historia de Santa
Ana cubre tres siglos. Tras la destrucción de Panamá
La Vieja en 1671, la población se trasladó a la península
de Ancón, cuya porción más meridional fue ocupada
por el barrio de San Felipe –el asentamiento de las clases
pudientes. La porción norte de la península, Santa
Ana, era considerado el arrabal, el hogar de esclavos y jornaleros
pobres que sólo podían entrar a San Felipe durante
las horas de luz.

Vista frontal de la iglesia de Santa Ana.
La construcción
del fallido Canal francés (1880's) trajo importantes cambios
a este barrio de extramuros, que absorbió a gran parte de
la fuerza laboral internacional que llegó al país
durante este período. El parque principal del barrio, adyacente
a su iglesia colonial, fue embellecida con aceras pavimentadas,
arbustos tropicales y un gazebo.
Hacia finales del s.
XIX y principios del XX, un gran porcentaje de los residentes de
Santa Ana eran ya de clase media, y los potreros de la zona fueron
urbanizados con edificios de corte art nouveau y art deco. Las primeras
salas de cine aparecieron a lo largo de las estrechas calles del
barrio, al igual que glamorosos cafés, tales como el legendario
Café Coca Cola, que aún funciona hoy, con más
de cien años de existencia.

Vista del Parque Santa Ana (2007).
A pesar de su tremendo
crecimiento, Santa Ana nunca abandonó sus humildes orígenes
–el punto de reunión del proletariado que clamaba por
justicia social y mejores oportunidades en el parque homónimo.
Una de las imágenes del pasado más conocidas (y controversiales)
del parque de Santa Ana es la de un grupo de soldados norteamericanos
apostados allí tras violentos disturbios en 1925.
Desde entonces, el Parque
de Santa Ana ha sido considerado un bastión de la lucha nacionalista,
aunque el crecimiento de la ciudad hacia el este ha empezado a borrar
esta imagen de la memoria colectiva de las nuevas generaciones.

Impresionantes fachadas aún pueden apreciarse en el barrio.