– para amantes
de la verdadera cocina italiana
Mientras
que restaurantes más antiguos y familiares de la ciudad de
Panamá descansan en sus laureles, reacios a cambiar experimentar
con sus menús; nuevos dueños y chefs, con mayor cretividad,
han llenado este vacío. Saltimbocca es uno de esos buenos
lugares para cenar recientemente abiertos, que he tenido la buena
fortuna de probar en estos últimos meses. Y en este caso
debería ser motivo de mucha celebración entre los
amantes de la verdadera cocina italiana.
Aquí
usted no encuentra salsas envasadas, latas de tomates o pasta en
cajeta –de hecho, no encontrará nada pre-preparado.
Y como el chef se aprestó en aclarar, tampoco hay lasaña
o pizza en el menú. Hay muchos restaurantes pseudo-italianos
en la ciudad que utilizan estos ingredientes y proveen aquellos
platos. Lo que Saltimbocca ofrece es la oportunidad a los comensales
que se preocupan por lo que comen, para que experimenten como la
comida italiana debería ser preparada y servida –salsas
que cubren la comida y no el plato. Pasta fresca hecha en la cocina
y cortada al gusto del cliente en cada orden. Ingredientes frescos
preparados por un chef totalmente devoto a su comida y una esposa
igualmente devota en asegurarse que todo fluye como debe ser en
la sala de comedor y que su experiencia cenando es ejemplar.

Chef Francesco Giannetto.
Nuestra
pequeña fiesta empezó con Fantasia de Crostini ($7.50),
una variada selección de crostini con paté de queso
de cabra y aceitunas, otro con tomates y orégano frescos.
La frescura de los sabores de los vegetales y el queso, mezclado
con las cálidas rebanadas de pan tostado se complementaban
deliciosamente. Mussels & Clam Stew ($7.90) consistió
de deliciosos trocitos de mariscos empapados en una fresca salsa
de tomate, con albahaca italiana recién cortada. Se sirve
pan fresco para asegurarse de que el delicioso jugo de los mariscos
no sea desperdiciado.
Luego
para refrescar el paladar entre platos, se sirvió un delicado
sorbete, un manjar que no había experimentado en ningún
otro restaurante de la ciudad de Panamá, pero que debería
ser de rigor en cualquier restaurante que asevere servir comida
de calidad.
Debidamente
refrescados, se nos presentó el mejor Carpaccio de Filetto
Parmigiano ($7.90) que he podido probar. Tierno y finamente cortado
filete de carne, perfectamente sazonado, marinado con aceite de
oliva extra virgen y luego cubierto con lonchas de queso parmesano.
El rico y casi tarta sabor del queso era el perfecto contraste para
la delicadeza de la carne, con toques de albahaca fresca, mejorando
el sabor de ambos. Un plato maravilloso y altamente recomendado.
El aperitivo
final que probamos fue Sfincioni de Melanzane ($5.90), tiernas tajadas
de berenjena cubiertas con alcaparras, aceitunas y queso fontina,
para luego ser rociado con salsa de tomate, albahaca y menta. Era
un plato delicado, pero con un intenso sabor que terminó,
como un buen vino, con un ligero toque de frescas hierbas. Obviamente,
una buena mano está trabajando en la cocina para lograr esta
delicada y generalmente difícil balance de sabores.

Saltimbocca, recientemente abierto en calle Alberto Navarro, El
Cangrejo.
Probamos
dos platos de pasta –Papardelle alla Lupara con Pargo e Melanzana
y Tagliatelle Francesco ($10.90), ambos eran notables, pero mi favorito
fue el segundo plato –macarrones en jirones salchichón
italiano desmenuzado, condimentado con semillas de hinojo y servido
con escarola y lonchas de queso pecorino. Aunque estaba cerca de
mi límite culinario, este plato requirió que removiera
cualquier resto de la muy rica salsa con un trozo de pan fresco.
Para aquellos de ustedes que nunca han probado pasta recién
hecha, les puedo decir que el sabor y la densidad son tan inconfundibles
que usted instantáneamente reconocerá la diferencia.
Terminamos
lo que fue un abundante festín con el Filetei de Dentice
al Zapore di Mare al Cartoccio ($17.60), filetes de pargo rojo,
almejas, mejillones, camarones gigantes y calamares, condimentados
con frescas hierbas, luego cocidos al vapor en una bolsa de aluminio
y servidos recién hechos. Aunque estaba sabroso, me pareció
que el proceso de cocción al vapor endureció el camarón
y exagero enormemente el sabor de las hierbas. Tampoco la almeja
estaba abierta, aunque el mejillón si ofrecía su pequeño
relleno. Estaba bueno, pero no fue mi favorito.
Para
cerrar, un verdaderamente delicioso y encantador Panna Cotta ($5.50)
fue servido, así como el "Mistaken"Tiramisú
($5.50), propia creación del chef. A decir verdad, no soy
un fanático del Tiramisú, pero esta versión,
si no me equivoco, estaba deliciosa.
Me pareció
que el servicio fue atento y no intrusivo –como debe ser.
Obviamente se han esforzado en la cocina y el comedor para asegurar
que su experiencia culinaria sea memorable. También está
disponible un completo bar, con una buena selección de vinos.
Como
conclusión, la mejor manera para terminar esta reseña
de la más nueva adición al escenario de lugares para
cenar en la ciudad de Panamá, sería simplemente decir
–viva Saltimbocca!