Aciertos
y desaciertos en el Casco Viejo
Scena
es uno de los muchos restaurantes que ha establecido firmemente
a Casco Viejo como un destino para el buen comer en la ciudad de
Panamá. Es riesgoso aventurarse a transformar aquellos maravillosos
edificios antiguos en establecimientos aceptables para comer ya
que puede ser demasiado costoso, algunas personas encuentran el
lugar difícil para trasladarse, especialmente de noche y
lugares para estacionarse son difíciles de encontrar, como
en toda la capital. Sin embargo, el viaje vale la pena y Scena es
una de las razones de esto.
Empezamos
con un pequeño vaso de gazpacho frío, cortesía
de la casa, luego vino un aperitivo de pulpo a la parrilla que contaba
con pedazos de carne a la parrilla, al punto de estar casi tostados,
una técnica que hizo que la carne estuviera tierna y suculenta.
Lo siguiente fue un Carpaccio de Mero con delgadas tajadas de pescado
marinado en tomillo y cítricos. Estaba bueno, aunque el tomillo
casi opacó el delicado sabor del pescado. Aparte las hierbas
a un lado y verá que el sabor mejora enormemente. Los espárragos
a la parrilla con almendras molidas, aceite de oliva y páprika
fue un excelente plato –perfectamente cocinado, sazonado y
delicioso. También estuvo excelente el plato de rodajas de
Tuna con Piña Fresca. Servido a termino medio, el sabor del
pescado casi siempre es opacado por preparación inepta, pero
en este caso, la carne fue levemente tocada por las llamas y servida
rápidamente –este plato se los recomiendo definitivamente.
Luego
de tomar vino y disfrutar de los aperitivos, nos fueron traídos
los platos principales. Corvina a la Sal ($14.00) que consistía
de un gran pedazo de filete de corvina, horneada en una corteza
de sal marina, pero el resultado fue un sabor muy leve, un plato
que quizás podría usar un poco de hierbas para incrementar
la barrera de sabor un poquito, ya que la corteza de sal no contribuyó
en nada a mejorar el sabor.

La Pechuga
de Pollo Rellena con Bacon y Queso ($9.00) fue una delicia; jugosa
y con bastante sabor estaba la carne blanca del pollo, rebosante
de suave queso y con un toque de bacon ahumado. Fue cocinado a la
perfección y un éxito instantáneo entre mis
acompañantes.
En el
momento en que vi el Bistec a la Tártara ($18.00) en el menú,
supe que éste sería mi elección. Raramente
encontrado en los menús hoy en día, este es uno de
los platos que definitivamente es un gusto adquirido, pero uno que
usted ansía luego de haberlo probado. Scena ofrece una pila
de bistecs crudos mezclados perfectamente con huevo, alcaparras,
un toque de mostaza, encurtidos picados y una o dos gotas de tabasco.
Servido con triángulos tostados de pan, este plato fue mi
preferencia personal de la velada. Mis compañeros comensales
estaban renuentes a probar mi elección, lo que fue desafortunado
ya que no pude acabar con la gran porción que me fue servida.
Personalmente prefiero el método tradicional de cortar la
carne en pedazos no tan pequeños, en vez de utilizar un triturador,
lo que aparentemente fue hecho en este caso. El sabor resultante
no es afectado en sobremanera, pero la textura es bastante diferente,
lo que es un aspecto importante en cualquier comida.. Cortar el
filete a mano puede tomar más tiempo, pero el resultado es
muy superior.
El único
paso en falso de la velada fueron los Canelones Rellenos ($10),
cuatro conchas tamaño medio de pasta, rellenas con carne
y puerco, asados in foie paté y aceite de oliva y cubiertos
con una salsa excelente. El problema fue la textura arenosa del
relleno y el algo desagradable sabor de las carnes combinadas. Cuatro
canelones fueron servidos, de los cuales tres no se tocaron.
Como
postres probamos el Carpaccio de Piña ($5.50), delgadas rodajas
de piña en natilla, cubiertas por azúcar caramelizada
"a la créme brulé", el Pastel de Helado
de Banana ($4.50), el Pastel de Mousse de Chocolate ($4.50) y la
Tarta de Manzana A La Mode ($4.50). Los pasteles y la tarta fueron
definitivamente las estrellas del menú de postres, especialmente
el Pastel de Helado de Banana. El Carpaccio de Piña estaba
rico, pero el azúcar caramelizada estaba pasada de cocción,
lo que dejaba un sabor a quemado que contrarrestaba el sabor de
la cremosa natilla y las finas rodajas de piña.
Scena
se ha convertido en un lugar bastante popular y aunque nuestro grupo
de cuatro tubo una noche culinaria de aciertos y desaciertos, la
impresión global de la velada fue agradable.