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Isla Coiba –una cápsula de tiempo
para la naturaleza

Por: Craig J. Weincek

Coiba es enorme. La isla más grande de Panamá, y una de las más grandes a lo largo de las costas del Pacífico, Coiba ha existido en magnífica reclusión, protegida de los vientos destructivos de El Niño por siglos.

Desde 1919 la exquisita isla, cubierta en bosque virgen sirvió como una colonia penal al estilo de la Isla del Diablo de Francia, considerado a prueba de escapes debido a los tiburones blancos del pacífico. Ahora que la prisión ha sido erradicada (solo alrededor de siete convictos de confianza permanecen, vigilados por una docena de guardias), el Parque Nacional Coiba fue recientemente declarado un Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por su gran cantidad de riquezas naturales vírgenes.

Anteriormente imposible de salir de la misma, la isla es también un destino al cual es difícil llegar, involucrando un viaje en bote de dos a cinco horas de duración, dependiendo del estado climático del Golfo de Chiriquí. La estadía también es limitada a un número pequeño de cabañas en la estación del parque, ya que el gobierno panameño parece seriamente determinado en proteger los recursos marítimos y naturales de uno de los parques marinos más grandes del mundo.

Además de la isla principal, el parque incluye 38 islas más pequeñas con playas de arena suave y blanca, incluyendo la relativamente pequeña isla de Coibita, por la punta noreste, con una bella playa bajo la sombra de palmas de coco; y la pintoresca isla de Jicarón y las Islas Contreras, faldeada por manglares y rodeada de arrecifes de coral y agua clara y cristalina llena de vida marina.


La antigua colonia penal en Isla Coiba era la Isla del
Diablo panameña.

La mejor manera para que buceadores determinados, pescadores, fanáticos del pajareo y la naturaleza lleguen a la verde isla de Coiba de 493km2 es haciendo arreglos a través de una agencia de viajes con experiencia, como Margo Tours de Panamá, la cual proveerá los guías, transporte y permisos necesarios. Aunque hay una pista de aterrizaje en la isla no hay servicio aéreo, así que la mayoría de los turistas se quedan a bordo de un barco o van por el día saliendo de Santa Catalina.

El punto es que todo el trajín vale la pena, particularmente si el turista está interesado en la pesca deportiva o buceo, ya que el parque tiene el segundo más grande arrecife de coral en toda la costa este del Pacífico. Fanáticos de la pesca de alta mar encontrarán que las corrientes que rodean a Coiba hacen delárea un lugar perfecto para la alimentación de tres especies de marlines al igual que pez espada, pez vela, wahoo, jurel, tuna, huachinango, y barracuda.

Buceadores y entusiastas del snorkel pueden nadar por la bahía a lo largo de la costa este de Bahía Damas e inspeccionar el segundo arrecife más grande (135 hectáreas) en el Pacífico este. Todavía relativamente sin explorar, las formaciones de coral le dan albergue a más de 200 especies de peces de altamar y coral, incluyendo el mero, reyángel, “blenny,” pez globo, morena, mantarayas y tiburones blanco, tigre y hasta cabeza de martillo. Cualquier persona con un bote no debe sorprenderse de ver delfines, ballenas jorobadas, orcas y tal vez el masivo tiburón ballena, dependiendo de la estación del año.

La isla en sí se ve cubierta de un bosque verde, profundo, húmedo y virgen, casi 90% intacto, que es el hogar de más de 150 especies de aves. Coiba puede ser ser una de las últimas reservas en donde las hermosas guacamayas escarlatas puede ser vistas volando en pareja a lo largo de la costa llamada Barco Quebrado. Mientras que hay águilas bicolor y buitres enormes, y hasta un par de águilas en peligro de extinción, también hay varias especies endémicas de aves, especialmente golondrinas de Coiba.


Coiba es un paraíso para el que le gusta
el aire libre.

En la tierra, al igual que en el caso de muchas islas, no hay una gran diversidad de vida animal, pero hay casi 40 especies de mamíferos incluyendo ganado y hasta búfalos que escaparon de las granjas de la antigua prisión. Especies endémicas incluyen el llamado Coiba ogouti (una criatura parecida al cobayo) y una variedad local de mono aullador. También existen docenas de anfibios y reptiles desde geckos hasta iguanas, algunas boas constrictoras y un buen número de culebras exóticas. Las tortugas marinas aman visitar las playas de crecientes blancas y el uso de arena blanca y fina como su área de apareamiento desde abril hasta octubre. Mientras tanto, miles de cangrejos ermitaños juegan entre las hojas que están entre la playa y la jungla.

Hay una razón por la cual un lugar como el Parque Nacional Coiba recibe la designación de la UNESCO de “Patrimonio de la Humanidad.” Es porque es un lugar especial, un rico hábitat marítimo, que vale la pena salvaguardar para la posteridad. Probablemente por su historia como una colonia penal donde criminales eran mantenidos allí, las influencias que amenazaron a la ecología de este hermoso y vasto recurso natural de Panamá fueron dejados afuera. Hoy en día, fuerzas gubernamentales todavía patrullan el distrito en un esfuerzo para detener la pesca comercial ilegal y controlar el tráfico de drogas. Turismo, hasta el denominado ecoturismo, será estrictamente restringido; esto significa que solo unos cuantos seres afortunados serán los privilegiados de visitar y disfrutar un lugar de belleza natural impresionante y esperamos que sea eterna.

 
 




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VOL. 14 #11 -- Apr./ Abr. 11 - 17, 2008